Al final del cercado los niños inventaban juegos para olvidar el chirrido de la panza causado por el hambre y la sed,mientras n lejos de ahí, bajo las sombras del aromito, los más ancianos mitigaban su desesperanza en un portal de silencio y olvido.
Nubes polvorientas azota las calles del lugar, envolviendo las casas de adobe y pajas agujereadas por la daga del tiempo.
Rondan acechando,los codiciosos lagartos y hambrientas lagartijas.
¡Ojalá tuvieran una veta de esperanza!
En el portal del silencio y olvido la vida continúa en un tren fantasma de miseria y de indiferencia.
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