Hay cuerpos sin alma
que rondan en silencioen la morada del abismo
revolcados en la miseria
de su propia indiferencia.
Hay cuerpos marchando
sudorosos y encorvados
con bastones invisibles
sosteniendo el cansancio
de un camino empinado.
Hay cuerpos de ojos hundidos
en corazones petrificados
por la impotencia,
deambulan marginales
oprimidos por la inconciencia
sin patria ni religión.
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